El Centro Cultural Coreano participa por primera vez en La Noche de los Libros

Literatura, concierto y una exposición. Tres interesantes ofertas para la noche del 23 de abril

En el marco de la celebración de la Noche de los Libros 2012, el Centro Cultural Coreano perteneciente a la Embajada de la República de Corea se suma por primera vez a la participación de este acontecimiento.

El lunes, 23 de abril, el Centro Cultural Coreano abrirá sus puertas desde las 10:00 hs hasta las 22:30 hs con un programa especial diseñado para todo aquel interesado en la cultura coreana.

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Emma Brasó y su “entorno empático para el artista” en la Sala de Arte Joven

La Sala de Arte Joven de la Comunidad de Madrid comienza su etapa de comisariado de Emma Brasó, la ganadora de la III edición del concurso Se busca comisario, con la primera de las actividades planificadas por Brasó, la exposición Un entorno empático para el artista.

Emma Brasó, madrileña licenciada en Historia y Teoría del Arte por la Universidad Autónoma de Madrid, ganó con su proyecto titulado Sala de Arte Empático, compuesto por un ciclo de tres exposiciones en las que se aborda el concepto de empatía desde diferentes perspectivas y que se desarrollarán a lo largo del primer semestre del año. La dotación para la financiación del proyecto, al igual que el pasado año, es de 90.000 euros.

Primera de tres exposiciones organizadas por la comisaria
La primera de las tres exposiciones se titula Un entorno empático para el artista y reúne los trabajos de siete jóvenes, todas ellas mujeres, que viven, exponen o trabajan en Madrid: Pilar Álvarez, Elena Bouza, Miren Doiz, Antía Moure, Sole Parody, Alejandra Valero y Maya Watanabe.

En ellas confluyen los intentos y dificultades que tienen para establecer relaciones de empatía con su entorno. Las obras que presentan reclaman la necesidad de espacios físicos, sociales o emocionales en los que sentirse reconocidas, de ahí que el título de la exposición adquiera un tono reivindicativo. Sus trabajos comprenden el autorretrato, la reflexión sobre su posición en el sistema del arte y la búsqueda de lugares propios.

Complementando la exposición, el sábado 24 de marzo, a las 19:00, se llevará a cabo una actividad paralela en la que se investigará el papel del concepto de empatía en otras disciplinas. En esta sesión se proyectará la película Código 46, del director inglés Michael Winterbottom, seguida por un coloquio con el profesor de psicología Javier Campos Bueno.

Concurso regional: Se busca comisario
La Comunidad de Madrid falló el pasado mes de diciembre el concurso del comisario encargado de realizar la programación expositiva de la Sala de Arte Joven Comunidad de Madrid para el primer semestre del año 2012. Se busca comisario da la oportunidad a los artistas menores de 35 años de acceder al circuito del arte contemporáneo a través del comisariado, así como de contribuir a la creación de un espacio de referencia, reflexión y debate sobre las manifestaciones artísticas más innovadoras en las que vienen trabajando los jóvenes creadores madrileños.

Un entorno empático para el artista
Del 22 de marzo al 28 de abril
Sala de Arte Joven de la Comunidad de Madrid
De lunes a sábado, de 11.00 a 14.00 horas de 18.00 a 21.00 horas
Entrada gratuita

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La Vanguardia Aplicada, 1890-1950. Nueva exposición en la Fundación Juan March

 

Con casi 700 obras de 250 artistas de unos 30 países

Esta exposición es una historia visual del impacto de los ideales de las Vanguardias Históricas en los ámbitos de la propaganda política e ideológica, la publicidad y los medios de comunicación, la arquitectura, el diseño urbanístico y de interiores, las exposiciones, el teatro, el cine y la fotografía.

El viernes 30 de marzo se inaugura en Madrid, en la sede de la Fundación Juan March, la exposición “La Vanguardia Aplicada, 1890-1950″, que con casi 700 obras –entre diseños originales, fotomontajes, libros, revistas, carteles, postales, folletos, maquetas y bocetos preparatorios– pretende ser la fascinante historia visual del impacto de los ideales de las vanguardias históricas en los ámbitos de la propaganda política e ideológica, la publicidad y los medios de comunicación, la arquitectura, el diseño urbanístico y de interior, las exposiciones, el teatro, el cine y la fotografía, desde sus antecedentes en la última década del XIX y durante la primera mitad del siglo XX. La exposición estará en la Fundación Juan March hasta el 1 de julio.

Antes de que en el siglo XVIII advinieran las estéticas modernas y, con ellas, la autonomía de las bellas artes, puede decirse que todo arte fue, originariamente, “diseño”, es decir, arte “aplicado” a una función. Las artes, en efecto, han sido históricamente “artes aplicadas” a las más diversas funciones religiosas, políticas y sociales, desde el culto y la celebración hasta la representación del poder, la religión o la riqueza, la decoración y el descanso.

Más adelante, algunos movimientos nacidos entre finales del XIX y principios del XX como la Secession vienesa o el movimiento Arts and Crafts y, sobre todo, las vanguardias históricas –desde el futurismo a la Bauhaus o el neoplasticismo pasando por el dadaísmo y el constructivismo–, supusieron, por una parte, una acentuación de la moderna autonomía del arte; pero también un intento generalizado y radical de volver a llevar el arte a todas las esferas de la vida, ésta vez no tanto para representarla u ornamentarla como más bien para transformarla y configurarla desde el ideal de lo nuevo. La vanguardia quiso devolver -casi simultáneamente en una geografía tan amplia como interconectada- el arte y su poder transformador al ámbito político y social, al mundo doméstico y al de la decoración, al libro y la difusión de las ideas, de los que nunca había salido del todo, pero del que le habían alejado las estéticas y poéticas del arte puro, el esteticismo y el ideal de l’art pour l’art.

Las obras de esta muestra provienen de dos importantes colecciones internacionales especializadas en diseño y tipografía de vanguardia, que por su criterio en la selección de obra y su amplitud pueden considerarse de rango museístico: la del estadounidense Merrill C. Berman y la del santanderino José María Lafuente. La selección de las obras de ambas colecciones no se ha realizado solo de acuerdo a criterios históricos, sino desde un acercamiento transversal al espíritu transformador de las vanguardias y en torno al eje constituido por la articulación de las formas y los signos en el diseño gráfico de las vanguardias y la revolución tipográfica que estas supusieron.

Catálogo. La exposición cuenta con un catálogo profusamente ilustrado en dos ediciones, española e inglesa, e incluye la obra de 250 autores de 28 de países: una larga nómina de artistas, tipógrafos y diseñadores de vanguardia, de pioneros como Max Bill (1908-1994), Fortunato Depero (1892-1960), Oskar Kokoschka (1886-1980), El Lissitzky (1890-1941), Filippo Tommaso Marinetti (1876-1944), Lászlò Moholy-Nagy (1895-1946), Liubóv Popova (1889-1924), Aleksandr Ródchenko (1891-1956), Kurt Schwitters (1887-1948), Jan Tschichold (1902-1974) o Theo Van Doesburg (1883-1931), por citar solo algunos nombres.

El catálogo incluye un texto de Manuel Fontán del Junco, titulado “La vanguardia aplicada, 1890-1950 (instrucciones de uso)”, donde se da cumplida justificación del proceso de trabajo realizado durante los últimos dos años, un trabajo fascinante y complejo, cuyo resultado son tanto la exposición como el catálogo que ahora se presenta. En él se especifican cuáles han sido las decisiones curatoriales que han guiado, en las distintas fases del proyecto, la concepción y la organización de la muestra. Una de sus muchas peculiaridades ha sido la estrecha labor conjunta realizada por coleccionistas, autores y organizadores, una tarea que ha acabado configurando una especie de “comisariado conjunto”, responsable de la totalidad del proyecto.

Escribe Manuel Fontán del Junco que “esta exposición pretende presentar -de manera, si no exhaustiva, sí por lo menos amplia, concentrada e intensa- una buena muestra de ejemplos de una manifestación del arte de las vanguardias históricas que suele relegarse a un segundo plano. Dicha manifestación es, al mismo tiempo, la menos ‘artística’ (en el sentido moderno de la palabra ‘arte’) y la más novedosa del legado vanguardista. Se trata, en efecto, de la resultante histórica de la ‘aplicación’, a una serie de ámbitos de la vida humana y a través de determinados medios, de aquellos ideales —los mismos que llenaron sus manifiestos de proclamas y lemas ambiciosos y radicales— que determinaron la actividad de las vanguardias históricas en el terreno estricto del arte, de la tradición del arte ‘puro’ heredada de la modernidad”.

“Los espacios en los que las vanguardias históricas ‘aplicaron’ sus ideales eran, en definitiva, todos aquellos que constituyen la estructura de la vida en sociedad: el recinto doméstico, el de la organización social en todos sus aspectos -destaca lo relacionado con el urbanismo y la arquitectura, desde la vivienda particular a edificios y espacios públicos-, el orden político e ideológico, las instituciones educativas, la religión, el mercado, la difusión de las ideas, el entretenimiento y el ocio, el deporte… , en suma, todas las esferas que, entrelazadas, configuran el entramado de la vida humana. Para la ‘aplicación’ de sus ideales de transformación social, la vanguardia se sirvió también de todos aquellos medios (de representación, comunicación y difusión) tradicionalmente considerados secundarios respecto al medio privilegiado y superior de representación, el constituido por los géneros clásicos del gran arte, la pintura y la escultura. Los medios a los que la vanguardia se aplicó con fruición fueron, novedosamente, el cartel y el panfleto, el periódico y la revista, el libro, la imagen fotográfica, la imagen fotográfica fragmentada y manipulada (el fotomontaje) y la imagen fotográfica en movimiento (el cine). Y esa ‘aplicación’ derivó en un número ingente de obras, en una verdadera apoteosis de juegos de formas y signos presentes en ámbitos hasta entonces alejados de la práctica artística; muy singularmente, y de manera en absoluto casual, en el ámbito del lenguaje escrito, del texto. Junto a su actividad en el marco del arte propiamente dicho, las vanguardias históricas se “aplicaron” a todos esos ámbitos empleando esos medios, y este es quizá el hecho más novedoso y determinante del profundo cambio conceptual que se produjo, a principios del siglo pasado, en la comprensión del arte y del sentido de la actividad artística heredada de la modernidad”.

Además de este texto citado, sendas conversaciones con los dos coleccionistas (“El coleccionista como curador”), y los correspondientes índices alfabéticos, cronológicos y geográficos de los artistas y una selecta bibliografía, el catálogo incluye tres ensayos de Richard Hollis (“La vanguardia y el diseño gráfico”), Maurizio Scudiero (“Vanguardia y tipografía: una lectura transversal) y Bruno Tonini (“Tipografía de vanguardia (1900-1945). Teorías y caracteres”).

Estos textos conceden tanto a la exposición como al propio catálogo las herramientas esenciales para comprender en su totalidad la numerosa y variada obra expuesta. Una obra que constituye un material de extraordinaria riqueza visual y textual, aunque a menudo de difícil comprensión debido a múltiples y muy diversos factores. Pueden destacarse, entre otros, el desconocimiento general de gran número de las piezas expuestas -con frecuencia prácticamente inaccesibles al público no especializado- y de sus autores; la extraordinaria diversidad geográfica de los ámbitos de procedencia y su diseminación a lo largo de un arco temporal de más de medio siglo; a ello hay que sumar las barreras lingüísticas e idiomáticas, lo intrincado de la articulación entre formas y signos o la, en muchos casos, revolucionaria mise en page de aquello que es, precisamente, el vehículo fundamental de comunicación y comprensión: el lenguaje textual.

En ese contexto de complejidad, los esclarecedores textos sobre las fuentes históricas de la tipografía de vanguardia por parte de Bruno Tonini, el panorama del diseño gráfico de vanguardia, ordenado cronológica y geográficamente por Richard Hollis, y el tratamiento transversal de la tipografía de vanguardia realizado por Maurizio Scudiero consiguen ordenar un material aparentemente heterogéneo y dispar. El esfuerzo sostenido de los tres autores consigue arropar, con herramientas interpretativas tan eficaces como infrecuentes, la ingente materia visual y textual aquí presentada.

Concierto inaugural
El viernes 30 de marzo, a las 19,30 horas, se inaugura la exposición con un concierto a cargo del pianista vasco Carlos Apellániz, profesor de piano en el Conservatorio Superior de Música de Valencia y en el Conservatorio Superior de Música de Aragón, quien interpreta obras de Erik Satie, Francis Poulenc, Sergey Prokofiev, Arnold Schoenberg y Darius Milhaud, una muestra representativa de cómo participó también la creación musical de ese ideal de las vanguardias de principios del siglo XX, presentes en esta exposición, de volver a llevar el arte a las distintas esferas de la vida cotidiana

Datos de interés:
La Vanguardia Aplicada,1890-1950
Fundación Juan March
Castelló, 77. Madrid
Fecha exposición: Del 30 de marzo al 1 de julio de 2012
(www.march.es, Facebook y Twitter)

Concierto inaugural. Día: Viernes 30 de marzo. Hora: a las 19,30 horas

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Marina Abramović

Coincidiendo con la representación de la ópera Vida y muerte de Marina Abramović en el Teatro Real de Madrid -una obra en la que se hermanan el teatro, la música y la palabra para describir la sobrecogedora biografía de la artista serbia representada por ella misma y que reúne sobre el escenario a la propia artista junto al actor y escritor Willem Dafoe, el director de escena Bob Wilson y el cantante y compositor Antony and the Johnsons-, la Fábrica Galería presentará, del 10 de abril al 2 de junio, la exposición Selected Early Works, una selección de fotografías y vídeos de performances históricas de la artista.

En la exposición se mostrarán fotografías de obras clave en su carrera como Rhythm 4 (1974), Rhythm 10 (1975), Art Must Be Beautiful, Artist Must Be Beautiful (1975) y Relation in Time (1977). Se incluirán vídeos de esta última performance así como de Breathing in/Breathing out with Ulay (1978).

Diálogo energético

Desde los inicios de su carrera, Marina Abramović (Belgrado, 1946) trabaja en solitario. Tras un breve contacto con las instalaciones sonoras, comienza a realizar sus primeras performances: Rhythm 4, Rhythm 5 (ambas de 1974) y Rhythm 10 (1975), que estuvieron salpicadas por el escándalo.

Siguiendo la idea -común a todos los performers- de sentir el mundo a través de la experiencia personal del cuerpo, la artista trató de indagar en los límites de la resistencia moral y física, reflexionando sobre los patrones de comportamiento de la mente y el organismo. Su idea era establecer un diálogo energético con los espectadores.

Desde 1975 y hasta 1988, Abramović comienza a trabajar con Ulay. Pocas veces en la historia del arte una relación afectiva entre dos artistas ha dado tantos frutos a nivel creativo. Su complicidad y atracción, así como su excelente sintonía y entendimiento, les hizo crear un núcleo de trabajo centrado en su propia relación como pareja. En performances como Relation Work (1976), Relation in Time (1977) o Interruption in Space (1977), Abramović y Ulay reflexionaban sobre las condiciones dualísticas en las que crecía su relación: hombre/mujer, soledad/compañía o deseos/prohibiciones.

Dolor y repetición

En la performance Rhythm 10 (1975), Abramović exploró elementos del ritual y el gesto. Utilizando 20 cuchillos y dos grabadoras, la artista jugó a la ruleta rusa. Mediante golpes rítmicos de cuchillo entre los dedos de su mano, cada vez que se cortaba cogía un cuchillo nuevo del montón que había dispuesto y grababa la operación. Después de cortarse veinte veces, reprodujo la cinta, escuchó los sonidos y trató de repetir los mismos movimientos, intentando repetir los errores, uniendo de esta forma el pasado y el presente. Con este trabajo, Abramović se propuso explorar las limitaciones físicas y mentales del cuerpo -el dolor y los sonidos de las puñaladas, el doble sonido de la historia y la repetición- y comenzó a considerar el estado de conciencia del performer. “Una vez que entras en el estado de performance puedes empujar a tu cuerpo a hacer cosas que en condiciones normales jamás harías”.

Art must be Beautiful, Artist must be Beautiful (Copenhague, Dinamarca, 1975) es una de las primeras performances de Marina Abramović. Al igual que la serie Freeing… (Freeing the Body, Freeing the Voice and Freeing the Memory, 1976) no trata sobre el dolor físico, sino más bien sobre el estado mental al que se puede llegar a través del dolor. En la grabación se puede ver a Abramović peinando su larga cabellera agresivamente. Con un cepillo en una mano y un peine en la otra, trabaja en su cara y pelo, mientras repite la frase “el arte debe ser bello, el artista debe ser bello”. Su voz delata que está sintiendo dolor, y su cara también hace que sea muy claro que ella se está haciendo daño.

De vez en cuando parece como si estuviera entrando en trance. Luego su voz es más suave y la forma en que mueve su cepillo y el peine por el pelo es menos agresiva. De acuerdo con Abramović, el propósito de su dolor auto-infligido es liberar el cuerpo y el alma de las restricciones impuestas por la cultura occidental y del miedo al dolor físico y la muerte. Desde su perspectiva, el arte del performance se puede utilizar para desafiar y transgredir los límites físicos y mentales.

En los últimos años, Abramović se ha familiarizado con el Tíbet, las culturas aborígenes y los rituales de la tribu sufí. En los rituales de estas culturas, el cuerpo también se ve impulsado a extremos límites físicos, a fin de que una enfermedad mental “salte” a otra dimensión donde las limitaciones físicas y el miedo ya no influyen en la mente humana.

Durante una entrevista en 1999, Abramović dijo acerca de su performance de 1975: “Hace mucho tiempo hice una obra llamada Art must be Beautiful, Artist must be Beautiful. En ese momento pensaba que el arte debía ser molesto más que hermoso. Pero a mi edad, ahora, he comenzado a pensar que la belleza no es tan mala”.

Estado de armonía

Relation in Time (octubre de 1977) se llevó a cabo en el estudio G7 en Bolonia. Sentados en silencio durante 17 horas, Abramović y Ulay estuvieron conectados entre sí por medio de su cabello. Pasaron las primeras 16 horas haciendo esto a solas, permitiéndose a los visitantes presenciar la última hora. La forma de la performance es sobria mientras que el contenido es complejo, una fusión de muchas ideas. Ulay y Abramović están sentados de espaldas delante de una pared blanca. El pelo de ella, recogido en una coleta bien ligada a la coleta de Ulay (“El cabello es una especie de antena, como las raíces de los árboles”). El espectador los ve de perfil, cada uno mirando en una dirección diferente.

Al inicio de la maratón de 17 horas están sentados con la espalda recta. Más tarde, cuando aparece la fatiga, Abramović comienza a encorvarse un poco para que su pelo, atado con fuerza, sea más flexible. El proceso exige una enorme resistencia tanto física como mental. De una manera muy sencilla, los artistas tratan de alcanzar un estado de armonía entre el cuerpo y la mente. Ulay y Abramović tienen que confiar en su fortaleza mental para ser capaces de permanecer sentados durante diecisiete horas, sin hablar.

Proceso de sumisión

Este proceso de sumisión del cuerpo a la mente es un elemento central en la meditación oriental antigua. John Cage, quien influyó muy determinantemente a Ulay y Abramović, lo llamó “actividad dentro de la inactividad”. Abramović, refiriéndose a Relation work, comenta: “Nos convertimos en una especie de polaridad. Él presentó la energía masculina y yo la femenina, y tratamos de combinarlas”. Desde el comienzo mismo de su cooperación, en 1976, Ulay y Abramović se consideraban así mismos como “andróginos”. Como una unidad que contiene tanto el elemento masculino como el femenino.

Ulay y Abramović presentaron el vídeo Breathing in, Breathing out (Belgrado, abril de 1977) de la siguiente manera: “Estamos de rodillas frente a frente, presionando nuestras bocas. Nuestras narices están bloqueadas con filtros de cigarrillos”. Ulay dice: “Estoy inhalando oxígeno. Estoy exhalando dióxido de carbono”. Abramović: “Estoy inhalando dióxido de carbono. Estoy exhalando dióxido de carbono”. Ulay: “Estoy inhalando dióxido de carbono. Estoy exhalando dióxido de carbono”. En noviembre del mismo año, la versión inversa de Breathing in, Breathing out se realizó en el Stedelijk Museum de Ámsterdam, bajo el título Breathing out, Breathing in.

Resistencia corporal

La intimidad que sugiere el vídeo es en realidad engañosa. Durante casi veinte minutos, Ulay y Abramović dependen desesperadamente el uno del otro para sobrevivir. Ellos comparten su aliento sin el acceso externo de oxígeno. La lucha física que sobreviene debida a la falta de oxígeno y a la inhalación de dióxido de carbono es visiblemente agotadora. Abramović suda profusamente, su respiración es claramente audible. Ulay se las arregla para controlar el ritmo de su respiración un poco más, pero pronto está sufriendo también. En ese momento, ambos son incapaces de seguir sentados sino que se mueven con vehemencia hacia un lado y desde el otro hasta que ya no aguantan más. Cada uno se suelta de la boca del otro jadeando para recuperar el aliento. En comparación con las otras performances basadas en la resistencia corporal, ésta es relativamente corta, debido a la falta del elemento más esencial para la vida, el aire.

El cuerpo y la exploración de sus límites han sido al mismo tiempo sujeto y objeto de los trabajos de la artista serbia. Esta labor de investigación le ha valido varias importantes exposiciones en las principales instituciones museísticas del mundo, la más reciente, The Artist is Present, celebrada en el MoMA de Nueva York en 2010.

Madrid. VIda y muerte de Marina Abramović. Teatro Real.

Del 11 al 22 de abril de 2012.

Madrid. Selected Early Works. Marina Abramović. La Fábrica Galería.

Del 10 de abril al 2 de junio de 2012.

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