El paso de Ai WeiWei por Alcatráz

Así han quedado los baños del hospital de la prisión de Alcatraz tras el paso de Ai WeiWei. Las flores pueden entenderse como un irónico símbolo de confort en un espacio que representa lo contrario o como una alusión a la Campaña de las Cien Flores en China (1956)

Icónica, reconocida, cercana y a la vez lejos de la civilización. La isla de Alcatraz, con su mítico presidio clausurado en 1963, es uno de los monumentos más visitados de EE UU. El cine, con sus escapadas de leyenda y alcaides malévolos, así como la sombra de Al Capone, lo convirtieron en una fortaleza de máxima seguridad. Desde el muelle no da esa sensación inexpugnable. Al contrario, si no se sabe del rigor de las corrientes y la baja temperatura de sus aguas, sazonadas con tiburones, la hazaña de escaparse no se ve tan compleja. Lo del rigor, sí, empezando por el clima. La humedad cala y las normas de la fortaleza dejan claro que no hay marcha atrás. Los presos tenían solo cuatro derechos: comida, techo, ropa y asistencia médica.

El artista chino Ai Weiwei (Beijing, 1957) juega con estas ideas preconcebidas sobre la isla, cuyo primer uso fue como fortín español, para evidenciar la carencia de libertad. En lugar de escapar de Alcatraz, se cuela en su interior convirtiendo algunas de sus ajadas dependencias en oasis de libertad expresiva y color. Como no pudo salir de China, Weiwei ha hecho este camino con una propuesta creativa, adaptándose a un espacio al que no ha tenido acceso. Lo explica Cheryl Haynes, comisaria de la exposición: “Ha sido fascinante. Su Gobierno le ha quitado el pasaporte, entonces fui seis veces a su estudio para llevarle vídeos, películas, libros, planos…”. Hace un mes el disidente envió a varios miembros de su estudio para rematar el montaje según sus deseos.

Sin una complicidad y una relación estrecha no habría sido posible. Pero en resumen, sí, Ai Weiwei se adentra en el espacio del que todos querían salir, lo conquista sin poner un pie en él. “Con la diferencia horaria”, expone Haynes, “nos pasábamos la noche haciendo videoconferencias para tenerle al tanto de todos nuestros progresos. Ha estaba atento”.

 

 

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